Placer al que me he abandonado esta mañana tras oir algunos de mis fados preferidos. Otras veces no resulta inducida, y la melancolía aparece por sí sola, suave y envolvente, sumiéndome en el ánimo del amante de amores imposibles, aquellos que no serán nunca como jamás dejarán de estar presentes.
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como una tarde del otoño viejo;
de saudades sin nombre,
de penas melancólicas tan lleno...
Mi pensamiento, entonces,
vaga junto a las tumbas de los muertos
y en torno a los cipreses y a los sauces
que, abatidos, se inclinan... Y me acuerdo
de historias tristes, sin poesía... Historias
que tienen casi blancos mis cabellos.>> (Manuel Machado)
Disfruto así el desgarro, la pasión atormentada, la tristeza y el regusto salado de las lágrimas, sintiendo como propias las historias que busco y elijo para esos momentos. Con ello hago cierta la frase de Henri Beyle Stendhal: Las gentes propensas a la melancolía son las mejor dotadas para el amor.
Aunque hoy hace sol y su caricia no favorece mantener este estado. Se oye mejor bajo un cielo gris u oscurecido la voz de Amalia Rodrigues interpretando su, tantas veces versionada, Estranha forma de vida







